Header Ads Widget

Ticker

6/recent/ticker-posts

Delincuencia común y seguridad ciudadana en el Perú: Políticas de prevención y control


¿Por qué?: Entendiendo la violencia, la delincuencia común y sus nexos con la persona, la sociedad y la economía 

1.1 Victimización y percepción de inseguridad 

En el Perú, 3 de cada 10 personas han sido víctimas de algún hecho delictivo mayormente ligado a la delincuencia común (robos al paso, arrebatos, cogoteos, hurtos, etc.), según la Encuesta Nacional de Programas Estratégicos (ENAPRES - INEI). Este tercio de victimizados nos reafirma como el país con mayor victimización en América Latina. De las encuestas que cada 2 años ha hecho la Universidad de Vandervilt (Barómetro de las Américas) entre el 2004 y el 2014, solo en una ocasión no ocupamos ese lugar. La percepción de riesgo es más alta de lo que debería ser para nuestro nivel de victimización. De cada 10 peruanos, 8 cree que será víctima de algún delito, inseguridad que afecta en mayor proporción a las mujeres y los previamente victimizados. 

Es ese miedo el que se ha convertido en nuestra función de demanda de seguridad ciudadana. El alto miedo al delito ha hecho que vivamos bajo la sensación permanente que todo tipo de delincuencia –organizada y no organizada–, ha aumentado. Ello, pese a que mes a mes desde el 2010 hasta el 2014 las estadísticas de victimización (ligadas a delincuencia común) se han reducido en forma constante, también según datos de la ENAPRES (aplicada a 90 mil personas cada año).

La altísima percepción de inseguridad ciudadana, junto a su tratamiento muchas veces cuestionable en los medios de comunicación y la falta de manejo y uso de estadísticas en la academia, ha contribuido a diagnosticar el crecimiento del fenómeno delictivo como un bloque relativamente homogéneo, integrando en este a todo tipo de acto delictivo, tanto robos y hurtos (delincuencia común) como también extorsiones, sicariato, tráfico ilícito de drogas, homicidios, etc. (criminalidad organizada). Es de esta forma que al hablar de delincuencia o violencia el diagnóstico se ha reducido erróneamente a la fórmula “todos los delitos han aumentado, son cada vez más frecuentes y más peligrosos”.

Las características de la criminalidad, incluyendo la delincuencia común, necesitan de políticas intersectoriales coordinadas e integrales. Las intervenciones parciales tienen poco o nulo éxito sobre todo más allá del corto plazo. En Colombia, por ejemplo, el fortalecimiento de la policía y el sistema judicial para hacer frente a la violencia tuvo resultados poco sostenibles, situación opuesta a la que se dio con los enfoques preventivos e integrales aplicados en ciudades como Bogotá y Medellín (Vargas y García, 2008).

1.2 Delincuencia común: organización y actores 

Frente a la criminalidad organizada, la delincuencia común se muestra menos estructurada y más artesanal. De acuerdo con la clasificación del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, en el Perú la delincuencia común equivale a la criminalidad de organización baja, siendo los ejemplos más comunes los robos al paso, arrebatos, cogoteos, hurtos con víctimas individuales, ejecutados en una cobertura geográfica limitada. No siempre son hechos violentos y el uso de armas de fuego tampoco es la regla. Según la misma institución, el consumo de drogas puede ser común entre quienes la ejercen, sustancias que actúan como motivadores del acto delictivo. Los montos robados suelen ser relativamente bajos. Entre el total de reos en el Perú, la mediana por robo fue de 480 dólares (PNUD, 2014). Se trata, por tanto, de un fenómeno extenso pero al mismo tiempo atomizado y por tanto difícil de estudiar. La delincuencia común es una fuente para el desarrollo de la criminalidad organizada. Para Arraigada y Godoy (2000) solo las diferencia el proceso de organización y planificación para cometer los delitos (cómo conseguir armas y/o vehículos, seguir rutinas de víctimas, etc.). Además, para el caso peruano Hernández (2014) halló que existe una relación de influencia mutua entre robos y hurtos que parece explicar una lógica de aprendizaje de las formas de delincuencia común hacia las de mayor organización y violencia.

1.3 Lógica punitiva y soluciones tradicionales 

Frente a los problemas de violencia y criminalidad, la respuesta común desde el lado político se ha basado en la lógica punitiva. Las propuestas varían pero el objetivo es el mismo: la represión y la mano dura. A esta forma de hacer política se la ha llamado populismo punitivo, concepto atribuido por Larrauri (2006) a Bottoms (1995). El Poder Legislativo es una de las entidades que más ha contribuido con esta forma de hacer política y política pública. En los últimos 10 años, se ha modificado 8 veces el Código Penal para aumentar penas y otras 13 para incluir agravantes en los delitos de robo, hurto y abigeato. La aparente efectividad de medidas como el endurecimiento del castigo penal tiene en la práctica escaso sustento. Nagin (2013) señala que el aumento de penas tiene a lo mucho un efecto disuasivo modesto en la reducción del crimen. Además, Aizer y Doyle (2013) encuentran que la privación de libertad limita el desarrollo del capital humano y aumenta la probabilidad de reincidencia. El populismo punitivo va más allá de estas propuestas. Incluye otras como la pena de muerte, la reducción de la imputabilidad penal, la entrega de armas letales y menos letales para los serenazgos municipales, la participación de militares en el orden, y la instauración del servicio militar obligatorio, medida que en el 2013 fue aprobada por el Ejecutivo pero cuyo sorteo fuera paralizado por una medida cautelar y una acción de amparo presentada por la Defensoría del Pueblo.

2. ¿Qué metas?: prevenir y controlar la delincuencia común 

Victimización y percepción de inseguridad: 

  • Reducir a 20% la victimización por cualquier tipo de delito asociado a la delincuencia común (robos al paso, arrebatos, cogoteos, hurtos, etc.), con especial énfasis en los que afectan a las mujeres y menores de edad. 
  • Disminuir a 60% la percepción de inseguridad ciudadana, especialmente en mujeres y quienes han sido previamente victimizados, a niveles tales que los ciudadanos no vean afectadas sus rutinas diarias, sus decisiones de inversión y en general su calidad de vida.

Desarrollo en menores de edad:

  • Reducir los factores de riesgo criminógenos que afectan a menores de edad (violencia familiar, consumo de drogas y/o alcohol y deserción escolar). 
  • Aumentar las oportunidades económicas y sociales de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo. 
  • Disminuir la cantidad de robos y hurtos cometidos por menores de edad. 

Gestión local y comunidad: 

  • Fortalecer los Comités Distritales de Seguridad Ciudadana promoviendo el liderazgo, el uso de información de calidad y la gestión orientada a resultados. 
  • Promover las condiciones para una ciudadanía más informada y participativa en los Comités Distritales de Seguridad Ciudadana.

3. ¿Cómo gestionar el cambio?: hacia una menor presencia de la delincuencia común

Consideramos que la gestión del cambo debe estar basada en un conjunto mínimo de intervenciones agrupadas en 3 pilares: i) Gobiernos locales: prevención, información y comunidad; ii) Focalización en niños, niñas y adolescentes: intervención temprana y oportunidades y; iii) Policía Nacional del Perú y Comisarías: servicio, información y gestión. 

3.1 Gobiernos locales: prevención, información y comunidad 

3.1.1 Construcción del mapa del delito por cada distrito, de acceso público y disponible online. 
Sin información de calidad, las estrategias de acción pierden efectividad. Cada distrito deberá contar con un mapa del delito, construido sobre la base de estadísticas de calidad y de la consulta a los vecinos. Los mapas deberán contar con información georeferenciada sobre delitos, zonas de riesgo, actividades comerciales que atraigan delincuencia. La información contenida en ellos será la base para el trabajo de los Comités Distritales de Seguridad Ciudadana, quienes deberán ser capacitados en su uso y su aprovechamiento para la toma de decisiones a nivel local. Además, deberán ser de acceso público y amigable a través de las páginas web de cada municipio y, en forma centralizada para todo el país, desde la web del Ministerio del Interior.

3.1.2 Mayor control de la venta de alcohol fuera de horarios permitidos 
Buscar la uniformización de las restricciones en horarios para la venta de alcohol a nivel nacional (desde las 11.00 p.m. hasta las 6.00 p.m.). Las sanciones para la venta a menores de edad deben incluir el cierre temporal del local por un tiempo máximo de siete días en caso de reincidencia. La fiscalización debe ser aleatoria y permanente, junto con las campañas de información dirigidas a consumidores. Se debe recurrir a los vecinos para identificar los locales que actualmente infrinjan la regulación sobre el horario de venta. 

3.1.3 Inclusión del objetivo “Reducción de la criminalidad” en los Planes de Incentivos anuales de los gobiernos locales, creando la meta de identificación y transformación de zonas de riesgo Cada municipio deberá identificar cuáles son las zonas en su distrito con signos de deterioro físico (zonas oscuras, terrenos baldíos, viviendas abandonadas, basurales, urinarios, etc.) e incidencia delictiva. Cada zona identificada deberá ser catalogada en función de su nivel de victimización, peligrosidad y deterioro físico. Luego, deberá establecer el costo para eliminar los factores de deterioro físico. Sobre esa base, se deberá 321 crear un Plan de Incentivos para progresivamente ir eliminando los signos de deterioro. Esto permitirá un control temprano de focos de expansión delictiva. En forma independiente a lo anterior, es importante crear un programa de iluminación en zonas de peligro latente. Este puede ser el primer paso del Plan de incentivos. 

3.1.4 Programa de apoyo por victimización reiterada a causa de robo de hogares. 
La alta victimización reiterada en el Perú genera costos personales (por lo robado) e institucionales (por la confianza perdida en la institución policial). Cuando estos casos sean detectados, el municipio en conjunto con la Policía deberá entregar información sobre prevención, brindar soporte emocional y, en casos que lo amerite, entregar e instalar gratuitamente mecanismos de seguridad (candados, trancas, rejas, cámaras de vigilancia en la cuadra, etc.) para evitar futuros robos en viviendas con probado nivel de vulnerabilidad. 

3.1.5 Promover el fortalecimiento y la creación de juntas vecinales. 
El fortalecimiento de estas formas de organización pasa por tres aspectos. En primer lugar, la motivación. No todos los vecinos están interesados en participar en una junta vecinal. Por ello es importante crear campañas de información e incentivos para la participación (se puede pensar en descuentos en locales comerciales, tal como varias municipalidades ofrecen a sus buenos contribuyentes). En segundo lugar, es necesaria la provisión de conocimientos y herramientas para ejercer vigilancia sobre su municipalidad. Esto implica sensibilizarlos e informarlos sobre el derecho de transparencia y acceso a la información pública, y saber cómo accionarlo para solicitar información útil. En tercer lugar, sobre la base de lo anterior, se deben proveer de herramientas para que los ciudadanos de las juntas vecinales puedan realizar un mejor diagnóstico de su distrito y entablar una relación de vigilancia y de acercamiento con sus autoridades (liderazgo, competencias mínimas para el análisis de la política pública a nivel local, etc.) 

3.1.6 Instalación en locales comerciales de alertas comunales con conexión directa a la comisaría más cercana. 
Para mejorar el tiempo de respuesta de la Policía y generar mayor confianza, se propone la instalación de sistemas de alerta ubicados en locales comerciales (bodegas, farmacias, tiendas menores, etc.). La alerta irá en forma directa a la comisaría más cercana y en forma georeferenciada. El sistema debe contar con botones para diferentes tipos de emergencia, lo que permitirá una mejor asignación de los recursos policiales. 

3.1.7 Concurso de buenas prácticas entre comisarías y entre gobiernos locales 
Su éxito no está en la simple identificación de buenas prácticas. Sus resultados positivos dependerán de que las prácticas ganadoras sean luego estructuradas en programas para ser replicados en otras zonas, en mantener el liderazgo que las propulsó y en otorgar incentivos positivos para su sostenibilidad. Este concurso debe ser promovido por el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, quien además debe encargarse de convertir cada buena práctica en “franquicias” replicables en otras realidades. 

3.2 Focalización en niños, niñas y adolescentes: intervención temprana y oportunidades 


3.2.1 Programas nacionales en escuelas públicas para el control de conductas antisociales 
Estos programas deben involucrar a niños, niñas, adolescentes y a sus padres. Con los primeros, se deben desarrollar habilidades sociales, control emocional, razonamiento moral, resilencia, planificación de vida, y respeto a la diversidad étnica y sexual. El trabajo con grupos adolescentes deberá también enfocarse en el uso responsable del alcohol. Con los padres se deben fortalecer factores protectores, establecer prácticas de crianza saludables así como técnicas de crianza bajo situaciones de consumo de alcohol y/o drogas por parte de padres y/o hijos, entre otros objetivos. 

3.2.2 Programa nacional de inserción laboral para jóvenes en situación de riesgo y adolescentes infractores de la ley penal. 
Este programa debe enfocarse en la generación de competencias de corto plazo para adolescentes con factores de riesgo (violencia familiar, consumo de alcohol o drogas, abandono del hogar, etc.), buscando que tales competencias sean las que el mercado exija. Se pueden crear convenios con empresas para que sean ellas mismas las que soliciten las competencias necesarias. Un programa similar debe estar enfocado en adolescentes que han infringido la ley penal. En este caso, además, se les debe brindar sostén psicológico, acompañamiento a la familia, y monitoreo de conductas antisociales con el fin de reducir la reincidencia, y promover entre los jueces la aplicación del internamiento solo como un último recurso. 

3.2.3 Reducción de la deserción escolar 
Mediante la ampliación del Programa “Beca Doble Oportunidad” del Ministerio de Educación hacia grupos menores de 17 años (actualmente está enfocado a personas entre 17 y 25 años). Posteriormente, este programa debe ampliarse a quienes dejaron la escuela primaria. Por ley, se debe establecer la obligatoriedad que los colegios públicos y privados reporten al Ministerio de Educación sobre el número 322 y datos de los niños, niñas y adolescentes que han dejado el colegio a medio año y de aquellos que no se han matriculado en el año escolar. Además, dado que la deserción es más alta en mujeres, es importante reducir el embarazo adolescente, mediante programas de información sobre educación sexual y de derechos de la mujer, así como programas de apoyo social y salud a madres adolescentes. Dado el impacto del Programa Juntos sobre la pobreza, se recomienda aumentar la transferencia monetaria para familias con hijas en escuela secundaria. En un inicio, estos programas deben focalizarse en distritos con alta deserción escolar, para luego masificarse al resto de distritos con una problemática de deserción de menor intensidad. 

3.3 Policía Nacional del Perú y Comisarías: servicio, información y gestión 


3.3.1 Implementación progresiva del Plan Cuadrante en distritos de criminalidad alta y media. 
La coordinación entre gobiernos locales y las comisarías es esencial. Previamente se debe atender la necesidad de producir estadísticas de calidad y georeferenciadas. Toda esta información debe ser unificada, responder a un único programa y con la capacidad de ser centralizada en el Ministerio del Interior para propiciar un análisis integral e interdistrital. Además, se deberán crear programas de inducción y capacitación permanente en análisis delictivo dirigido a policías. 

3.3.2 Programa de presencia y desplazamiento policial 
Sabiendo que la presencia policial genera confianza en la ciudadanía y reduce las oportunidades en la comisión de delitos, es importante fortalecer la presencia de policías en calles y lugares estratégicos. La presencia policial debe enfocarse en tres tipos de escenarios: de alta criminalidad (en función a tasas de victimización), de altas oportunidades de aparición de delitos (paraderos, puentes, zonas oscuras, lugares deteriorados físicamente) y de importante densidad comercial (centros y zonas comerciales). La identificación de tales escenarios debe estar basada de preferencia en mapas del delito distritales, información de las comisarías y de la propia comunidad. La presencia policial debe tener como segundo objetivo la socialización de los efectivos policiales con las personas de la zona con el fin de generar mayor confianza y acercamiento a la población. 

3.3.3 Implementación de un sistema de llamadas de emergencia redirigidas automáticamente a patrulleros 
Actualmente todas las llamadas de emergencia al 105 son recibidas en una central telefónica que luego deriva el caso a algún patrullero cercano al lugar de los hechos. Esto genera costos de transacción, aumenta el tiempo de respuesta y crea una distancia entre quien genera la llamada y el policía que finalmente atiende la situación en forma presencial. En su lugar, se debe crear un sistema que automáticamente redireccione las llamadas hechas al 105 hasta el patrullero más cercano al lugar de quien llama. Esto reduciría el tiempo de respuesta, generaría lazos entre los vecinos y los policías que contestan las llamadas y luego acuden al lugar de los hechos y crearía incentivos positivos para la vigilancia policial local. En Chile, se implementó un programa similar que fue desestimado por un problema que también afecta al Perú: el alto número de llamadas falsas hechas a los números de emergencia. En el Perú, la Ley 29994, aprobada en octubre del 2012, prohíbe la realización de llamadas falsas, abusivas, bromistas, amenazantes, injuriosas o generadora de error en las centrales telefónicas de emergencia y urgencia. Dicha norma impone una sanción de 5% de una Unidad Impositiva Tributaria (S/ 185 en el 2015) a quien realice estas llamadas y en casos de reincidencia se duplica la multa e incluso se puede llegar a cancelar el servicio telefónico. La implementación de esta norma está en espera hasta que su Reglamento sea publicado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. 

3.3.4 Creación en el Ministerio del Interior de una unidad o grupo especializado en el uso de métodos estadísticos avanzados para estudiar la delincuencia común 
Este grupo debe ser el referente en la institución para el análisis delictual. Deberá recibir formación especializada. El contenido y su dictado pueden estar a cargo de universidades públicas y privadas. Además, esta unidad deberá ser la que testee los mejores métodos para el análisis delictual que luego serán aplicados por las comisarías y las unidades de investigación criminal. Asimismo, debe realizar evaluaciones de impacto sobre las intervenciones, programas, iniciativas y operativos y analizar costoefectividad, con miras a poder proveer, en forma constante, de información sobre qué funciona para reducir la delincuencia, bajo qué condiciones y cómo hacer replicables las experiencias exitosas. 

3.3.5 Caja de herramientas de análisis delictual para los Comités Distritales de Seguridad Ciudadana 
El análisis que actualmente realizan las comisarías se debe potenciar y mejorar. Ello pasa por estandarizar a nivel nacional (sin perder particularidades locales) los indicadores distritales (sociales, económicos y delictivos). Esos indicadores deben servir para crear reportes estándar donde se introduzca información estadística y se obtengan automáticamente indicadores (incluyendo reporte de frecuencias, variaciones diarias, semanales, mensuales y anuales, correlaciones, regresiones y otros). Estas medidas deben ser complementadas con capacitación en el uso y aprovechamiento de la data producida así como con estrategias de acción. 323 

3.3.6 Desarrollo de competencias de análisis delictivo en las Escuelas de oficiales y Sub Oficiales 
Es importante crear programas de formación especializados que se inserten en el currículo de las Escuelas de oficiales y sub oficiales, además de proveer cursos más avanzados para oficiales en grados mayores. También es importante crear una especialidad de análisis delictivo, de tal forma que sirva como incentivo para la carrera policial. Los convenios con universidades pueden facilitar el desarrollo de esta iniciativa. 

3.3.7 Plan “Puerta por Puerta” de parte de la comisaría 
Parte de la desconfianza en la policía reposa en que el contacto con los policías se da en un contexto negativo (robo, asalto, etc.), ofreciendo un espacio para asociar dicha negatividad al servicio policial y las carencias en que es brindado. Es importante revertir dicha lógica. Ello pasa por implementar un programa en el que el comisario visite aleatoriamente un número determinado de viviendas por semana. El objetivo es que las personas conozcan al comisario, que haya desplazamiento policial, que se recojan los problemas y las expectativas de los vecinos y que se cree un mayor sentido de vigilancia en el barrio. 

3.3.8 Plan de incentivos para la reducción de la delincuencia en las comisarías 
El plan debe estar basado en el número de detenciones pero sobre todo en la ejecución de actividades preventivas y el apoyo y relación con los gobiernos locales, los comités de seguridad ciudadana y la comunidad. Los incentivos pueden abarcar desde bonos económicos para el policía y la mejora de la comisaría hasta puntaje adicional para el ascenso. 

3.3.9 Mejora del sistema de denuncias en las comisarías con retroalimentación al denunciante 
Parte de las razones del sub registro de denuncias es la sensación ciudadana de la escasa utilidad al hacerlo. Revertir esta situación implica muchas aristas, entre las cuales se puede potenciar dos. En primer lugar, mejorar la calidad de atención en las comisarías mediante capacitación a policías y protocolos de atención y la generación de incentivos para cumplirlos. Las capacitaciones deben hacer énfasis en los derechos de los denunciantes y en el respeto a la diversidad sexual y étnica. En segundo lugar, es necesario generar una retroalimentación positiva entre la policía y el ciudadano luego de su denuncia. En este punto, el programa debe incluir una comunicación (escrita o telefónica) de parte del comisario hacia quien interpuso la denuncia. El objetivo es que le informen sobre lo sucedido, las acciones tomadas o por tomar y el estado de su denuncia. 

3.3.10 Institucionalizar un programa permanente de canje de armas por computadoras o dinero 
Con el fin de retirar las armas en posesión ilegal, se recomienda implementar en forma permanente un programa que permita su entrega (sin que medie sanción) a cambio de dinero en efectivo o computadoras. El bien entregado puede variar en forma (tablets, celulares u otros) o incluso se puede ofrecer otro tipo de incentivos como cursos cortos sobre emprendimiento o microempresa. Es importante mantener una estrategia de publicidad fuerte que genere los incentivos para la entrega de las armas. 

3.3.11 Diseño de una estrategia nacional de reducción de mercados de objetos robados 
De manera articulada, los gobiernos locales y el Ministerio del Interior deben diseñar una estrategia para la identificación y eliminación permanente de los mercados de objetos robados. Previamente se debe identificar los puntos conocidos de venta pero también los puntos de venta al menudeo. Es importante conocer las estrategias de los proveedores y de los vendedores, mediante técnicas de inteligencia apropiadas, en combinación con campañas de información hacia el público comprador y la ciudadanía en general. 



Hernández Breña, W. (2016). Delincuencia común y seguridad ciudadana en el Perú: Políticas de prevención y control (trabajo presentado en la Conferencia Académica Anual del Consorcio, octubre, 2015). En Consorcio de Universidades (Ed.), Metas del Perú al Bicentenario (pp. 315-325). Lima: Consorcio de Universidades.

Publicar un comentario

0 Comentarios